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“Todo lo que el Hombre Sembrare Eso Segara”

El cristianismo de nuestros hijos en el mundo de afuera demuestra qué tan efectivos fuimos al educarlos mientras estaban en el hogar.

El libro de Ester nos relata una bella historia de cómo debe criarse un hijo en el temor y amonestación del Señor.  Ella fue criada en tiempo de tribulación y angustia, pero a pesar de las circunstancias ella nunca se olvidó de una cosa, “…porque Ester hacía lo que decía Mardoqueo, como cuando él la educaba.”  ¿Ella se fue de su casa pero nunca se olvidó de su casa? ¿Cuál será la reacción de nuestros hijos en el mundo sin la mirada de un padre o hermanos?

¿Están nuestros hijos equipados para defenderse y acordarse de las enseñanzas que recibieron en el hogar, les hemos demostrado un cristianismo ocular, o sea visible?  Nuestro Salvador siempre citó lo que estaba escrito para defenderse de los ataques del diablo.  En Deuteronomio se nos manda que cumplamos esa tarea de educarlos, “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; (hablando al padre) y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.”  ¿Llegará el día cuando nuestros hijos dejarán nuestro cuidado y amonestación para vivir sus propias vidas, que será de ellos?  ¿Cuál camino tomarán?, la senda Antigua o el mundo, la carne y placeres?

La Biblia nos dice que en el mundo tendremos aflicciones,  Ester estuvo dispuesta a sufrir oprobio con su pueblo y hermanos, “…No pienses que escaparas en la casa del rey más que cualquier otro judío.”  Estamos bajo el maligno, esto quiere decir que estamos en una guerra espiritual. ¿Ahora que sufres por causa de Cristo?  Una cosa es orar y actuar como un cristiano entre los hermanos y otra cosa es actuar como un cristiano en el trabajo, en él mall, con los amigos etc.  ¿Qué dicen los de afuera de nuestros hijos?  ¡Nuestros hijos son solamente el fruto que nosotros plantamos!

Planta semillas de uva y cosecharás uvas, planta un ejemplo carnal en el hogar y cosecharás hijos carnales.  A pesar de las circunstancias, Ester fue bien educada por un hombre temeroso y piadoso.  Ella mostró el ejemplo que ella vio en Mardoqueo cuando usó el ayuno para pedir el favor de Dios (cabe dejar saber que el nombre de Dios nunca se menciona en este libro), en el tiempo de pruebás, ¿Que recursos usaran nuestros hijos?  La respuesta es lo que ellos vieron en nuestro hogar.

Estamos siempre aprendiendo, porque siempre estamos enseñando.  Si no lo estás haciendo, empieza.  Dios más que nadie quiere usar a tus hijos, entrénalos bien.

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